84.000 médicos de déficit real

La Dra. Sheila Justo analiza los elementos que, a su juicio, debería contemplar una regulación adaptada a las particularidades del ejercicio médico: negociación, jornada y guardias, clasificación, movilidad, compatibilidad, jubilación y condiciones de los MIR.
Sheila Justo

El último informe del Ministerio de Sanidad cifra el déficit de médicos en 4.190. La Dra. Sheila Justo lo sitúa en unos 84.000. Es unas veinte veces más.

No es un matiz estadístico. Un plan de plantillas dimensionado sobre 4.190 médicos no cambia nada. Uno dimensionado sobre 84.000 obliga a cambiar el sistema. Por eso esta tribuna empieza por los números, antes que por los derechos.

Un déficit que se tapa con horas

Hay una cifra que ayuda a entender la diferencia. Solo las horas de guardia equivalen hoy a unos 53.500 contratos a jornada completa de 35 horas. A eso se suma que el médico trabaja más de 50 horas semanales de media y que los 33.339 residentes sostienen buena parte de la actividad y de las guardias sin formar parte de las plantillas estructurales.

El déficit, por tanto, no desaparece. Se cubre con el tiempo de quienes ya están. Y ese tiempo tiene un coste que no aparece en ninguna partida: según la Dra. Justo, las guardias de 24 horas se asocian a enfermedad cardiovascular, enfermedades mentales, suicidio, burnout y tumores, y comprometen la seguridad del paciente. El sistema se sostiene mientras los médicos aguantan.

Por qué importa que el marco sea propio

El debate sobre un Estatuto propio suele plantearse como una reivindicación de la profesión. Esta entrevista propone otra lectura: es una condición para planificar.

Una norma común a todo el personal sanitario está pensada para el promedio. Y la profesión médica no lo es. Exige entre 11 y 12 años de formación, lleva una responsabilidad clínica y legal propia, necesita actualización continua y organiza su jornada en torno a una guardia obligatoria que no existe en el resto de los colectivos. En una mesa general, esa singularidad se diluye. Y lo que no se ve en la mesa no llega al texto.

Por eso el «capítulo específico» que anuncia el Ministerio no sustituye a un ámbito de negociación propio. Un apartado dentro de una norma común puede recoger a los médicos. No les permite cogobernar, que es lo que pide la Dra. Justo: compartir la responsabilidad sobre la planificación de plantillas, la organización del trabajo clínico, el liderazgo de los servicios y la evaluación por resultados en salud.

Una pregunta para cada medida

La Dra. Justo resume el problema así: España no tiene pocos médicos, tiene pocos en la sanidad pública. Si el diagnóstico es ese, cada medida del texto puede medirse con una sola pregunta: ¿ayuda a que el médico se quede?

  • Clasificación. Mantener la jerarquía funcional actual no reconoce la responsabilidad del médico. La categoría A1 Plus (nivel 7 del MECU) es la base de la retribución, de la carrera y del reconocimiento.
  • Compatibilidad. Mantener la exclusividad para jefes de servicio y cargos directivos puede provocar la salida de médicos con experiencia y dejar jefaturas sin cubrir. Restringir no retiene. El SNS debe ser la mejor opción, no una obligación.
  • Movilidad. El texto permite adscribir al personal a cualquier centro «dentro del ámbito que en su nombramiento se precise». En muchos servicios de salud ese ámbito es el área entera o la provincia, y lo fija la Administración. En la práctica, supone poder desplazar a un facultativo a decenas de kilómetros sin consentimiento ni indemnización.
  • Jubilación. Prolongar la actividad hasta los 70 años, sin resolver el cómputo de las guardias, la jubilación anticipada sin penalización, la exención por edad o la jubilación parcial, es, en palabras de la Dra. Justo, un parche para un déficit estructural de plantilla.
  • MIR. La formación de los futuros especialistas queda subordinada a la carga asistencial. Si se empieza a exigir demasiado desde el principio, se pierde la vocación que sostiene la profesión.

Lo que está en juego

Formar a un médico lleva más de una década. Perderlo supone perder esa inversión y las consultas, las intervenciones y los años de experiencia que vendrían después. Por eso la Dra. Justo pide un plan de plantillas a 10 y 20 años, de retención y de recuperación de profesionales, y una jornada de 35 horas con guardias voluntarias, mejor pagadas y computables para la jubilación.

Al otro lado están los pacientes. En 2025 entraron 2,8 millones de personas en lista de espera quirúrgica, y un mismo proceso puede superar fácilmente el año. La sobrecarga del médico y la espera del paciente son dos caras del mismo problema.

En este especial recogemos el análisis completo, con todos los argumentos, para que cada colegiado forme su propio criterio.