El presidente del ICOMEM participa en R-Conecta, un encuentro que ha reunido a profesionales sanitarios, gestores, expertos en innovación y pacientes para analizar qué competencias necesitarán los profesionales de la salud en 2035
La inteligencia artificial cambiará la forma de ejercer la medicina, pero no sustituirá aquellas capacidades que definen la relación entre médico y paciente. El presidente del Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Madrid (ICOMEM), Manuel Martínez-Sellés, ha defendido que la comunicación, la empatía y los principios éticos seguirán siendo competencias esenciales para los médicos, incluso en un escenario marcado por una creciente automatización.
Martínez-Sellés ha participado este 7 de octubre en la sexta edición de R-Conecta, organizada por los centros de San Juan de Dios en Madrid bajo el título Horizonte 2035. Competencias que marcarán el futuro de las nuevas generaciones de profesionales sanitarios.
Durante su intervención, el presidente del ICOMEM reconoció la importancia de que los médicos conozcan y sepan utilizar las nuevas tecnologías, pero puso el acento en preservar la dimensión humana de la profesión. El desarrollo de la inteligencia artificial, señaló en el contexto del encuentro, obliga a incorporar nuevas competencias digitales sin perder aquellas que permiten escuchar, comprender, comunicar y tomar decisiones desde criterios clínicos y éticos.
La reflexión conecta con una de las principales conclusiones de la jornada: el futuro de la sanidad no pasa por elegir entre tecnología y humanización, sino por integrar ambas dimensiones.
Profesionales preparados para una sanidad diferente
El envejecimiento de la población, el aumento de la cronicidad y la creciente complejidad de las necesidades asistenciales están modificando el funcionamiento del sistema sanitario y obligando a revisar también la formación de los profesionales.
R-Conecta ha reunido a representantes institucionales, profesionales sanitarios, expertos en innovación y gestión y asociaciones de pacientes para analizar qué conocimientos y capacidades serán necesarios durante la próxima década.
Entre las competencias señaladas durante el encuentro figuran el pensamiento crítico, la capacidad de adaptación, el trabajo interdisciplinar, la comunicación, la formación continua y la toma de decisiones éticas.
La clausura ha corrido a cargo de la directora general de Investigación y Docencia de la Comunidad de Madrid, Inmaculada Ibáñez de Cáceres.
La IA no corrige por sí sola los problemas del sistema
Uno de los asuntos centrales del encuentro ha sido el papel que tendrá la inteligencia artificial en la sanidad.
El director científico del Instituto de Investigación Sanitaria San Carlos (IdISSC), Julio Mayol Martínez, advirtió del riesgo de confiar en que la tecnología resolverá automáticamente las deficiencias actuales. “Automatizar un proceso mal diseñado puede multiplicar su ineficiencia”, señaló.
A su juicio, una de las prioridades del sistema debería ser pasar de medir fundamentalmente actividad a evaluar el valor real que se aporta a las personas, incorporando resultados en salud y el impacto que las decisiones tienen sobre la vida de los pacientes.
En una línea similar, el presidente del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Madrid, Manuel Martínez del Peral, defendió que el reto no consiste en competir con la inteligencia artificial, sino en aprender a trabajar con ella. Interpretar la información, comprender las necesidades del paciente y generar confianza continuarán siendo, señaló, elementos diferenciales del profesional sanitario.
Tecnología para ganar tiempo para cuidar
El debate también puso sobre la mesa una cuestión que va más allá del dominio de nuevas herramientas: para qué debe utilizarse la tecnología.
El vicepresidente decano del Colegio Profesional de Fisioterapeutas de la Comunidad de Madrid, Pablo Herrera Jiménez, planteó que la automatización debería liberar a los profesionales de tareas de poco valor para permitirles dedicar más tiempo a “pensar, decidir, acompañar y cuidar”.
También participaron representantes de Enfermería y de la Comunidad de Madrid, que incidieron en la necesidad de combinar competencias digitales con modelos asistenciales más coordinados, personalizados y orientados a la autonomía de las personas.
La presidenta de la Plataforma de Organizaciones de Pacientes, Carina Escobar Manero, reclamó además que la transformación del sistema incorpore la experiencia de los propios pacientes y avance hacia una participación más activa en las decisiones sanitarias.
Esa dimensión estuvo especialmente presente en el testimonio de dos personas con ELA, Mar y Miguel, y de representantes de la asociación AdELA, que recordaron que los avances tecnológicos y organizativos tienen una traducción directa en la vida cotidiana de los pacientes y sus familias.
El encuentro dejó así una idea compartida: los profesionales sanitarios de 2035 deberán ser capaces de manejar tecnologías que hoy están todavía en pleno desarrollo, pero también conservar y reforzar las competencias que ninguna herramienta puede asumir por complet