
La medicina está preparada para diagnosticar y tratar enfermedades, pero no siempre para acompañar a las personas cuando ya no es posible curarlas. Así lo considera el oncólogo y especialista en cuidados paliativos Enric Benito, uno de los ponentes de la VII Jornada de Bioética de Amavir, celebrada este jueves, 22 de octubre, en el Colegio Oficial de Médicos de Madrid. El encuentro, dedicado a la ética del cuidado compartido, ha reunido a profesionales del sector sociosanitario para reflexionar sobre la dignidad, la confianza y el respeto a las personas en la atención asistencial.
En una entrevista concedida a este medio con motivo de la jornada, Benito recuerda que la labor del médico no termina cuando los tratamientos dejan de ser eficaces. «Cuando la enfermedad no se puede curar, siempre se puede atender y acompañar a la persona», explica. A su juicio, en esta etapa el paciente necesita sentirse comprendido, atendido y acompañado, además de recibir un buen control de los síntomas. Se trata de ayudarle a afrontar sus miedos, sus incertidumbres y las cuestiones pendientes que puedan surgir al final de la vida.
El especialista considera que uno de los principales problemas está en la formación de los profesionales. «Los médicos estamos formados para los problemas orgánicos», señala, pero apenas reciben herramientas para comprender y acompañar el sufrimiento emocional, social o espiritual. Esta carencia, advierte, lleva en ocasiones a los sanitarios a refugiarse en las pruebas médicas y los diagnósticos cuando no saben cómo afrontar el sufrimiento del paciente. Una situación que, según explica, también puede acabar afectando a la salud mental de los propios profesionales.
Benito cuestiona además la tendencia a intentar evitar o bloquear cualquier expresión de sufrimiento. En su opinión, no siempre se trata de un problema que pueda resolverse, sino de una experiencia que necesita comprensión y acompañamiento. Recuerda que el sufrimiento afecta tanto al paciente como a su familia y a los profesionales que lo atienden, por lo que reclama una formación médica que incorpore estas dimensiones del cuidado. La reflexión encaja con el objetivo de la jornada organizada por Amavir, en la que también han participado Lydia Feito, profesora de Bioética de la Universidad Complutense de Madrid, y Tayra Velasco, doctora en Enfermería.