La sociedad científica presenta cinco prioridades para mejorar la prevención y el tratamiento y reivindica la derivación a equipos especializados ante las lesiones complejas

«No podemos normalizar su cronicidad». Con esta advertencia, el doctor Daniel Chaverri, presidente de la Sociedad Española de Heridas (SEHER), ha puesto el foco en la necesidad de abordar las heridas más allá de la lesión visible. La prevención, la identificación de sus causas y la coordinación entre profesionales han centrado el encuentro con periodistas celebrado este 13 de octubre en el Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Madrid (ICOMEM), con motivo del Día Mundial de las Heridas, que se conmemora el próximo día 18.

La sesión, convocada como I Jornada Formativa SEHER para periodistas bajo el título Entiende el mundo de las heridas de la mano de la sociedad científica multidisciplinar, ha reunido las perspectivas de medicina, enfermería y podología, junto con el testimonio de una paciente. Un enfoque compartido para explicar un problema que engloba situaciones muy distintas: lesiones por presión, úlceras de las extremidades inferiores, pie diabético, heridas quirúrgicas y lesiones traumáticas.

«Una herida, por pequeña que sea, puede ser una gran fuente de complicaciones», ha señalado Chaverri, quien ha advertido de los riesgos que entraña que una lesión permanezca abierta y de la necesidad de evitar que su persistencia se asuma como inevitable.

Buscar la causa, además de tratar la lesión

La valoración integral ha sido uno de los mensajes centrales de la jornada. Silvia Blasco, vocal de SEHER y enfermera experta en heridas complejas, lo ha resumido con una imagen: «Tratar una herida sin buscar su causa es como tratar la punta del iceberg e ignorar lo que hay debajo».

Los participantes han explicado que detrás de una lesión pueden confluir alteraciones circulatorias, diabetes, edema, infección, inmovilidad, desnutrición o complicaciones quirúrgicas. Identificar estos factores permite orientar el tratamiento y comprender por qué una herida no evoluciona favorablemente.

En ese proceso, Blasco ha reivindicado la derivación cuando la complejidad del caso lo requiere. «Derivar una herida compleja, atípica, de evolución desfavorable o con sospecha de infección profunda o isquemia no es un fracaso, sino una decisión de seguridad que puede salvar vidas», ha subrayado.

Cinco prioridades para mejorar la atención

La SEHER ha trasladado estas necesidades a cinco propuestas: garantizar el acceso universal al cuidado de las heridas; impulsar una atención integral y multidisciplinar; disponer de materiales, tecnologías y una organización asistencial adecuados; mejorar la información epidemiológica y la prevención; y reforzar la formación de los profesionales sanitarios.

La sociedad científica ha señalado que España cuenta con datos sobre determinados tipos de heridas, pero carece de una visión epidemiológica conjunta que permita dimensionar el problema. Por ello, reclama sistemas de información que faciliten su medición y la incorporación de las lesiones evitables a las políticas de seguridad del paciente, con objetivos definidos.

La formación constituye otra de sus prioridades. La entidad propone reforzar los conocimientos sobre prevención, valoración y manejo de las heridas tanto en los estudios de grado y posgrado como a lo largo de la trayectoria profesional.

El pie diabético, una complicación que exige mayor atención

El pie diabético ha ocupado un espacio destacado en el encuentro. Almudena Cecilia, vocal de SEHER y podóloga especializada en este ámbito, ha alertado de la distancia entre la gravedad que pueden alcanzar estas lesiones y la consideración que reciben. Según ha expuesto, su percepción como una «complicación menor» de la diabetes dificulta que se les asigne la prioridad asistencial que requieren.

La doctora Sandra Redondo, vocal de SEHER y cirujana vascular, ha incidido en la importancia de estudiar la circulación cuando un paciente presenta una úlcera en una extremidad. «No debemos fijarnos únicamente en la lesión. También tenemos que estudiar los vasos sanguíneos que pueden estar dañados: arterias, venas y vasos linfáticos», ha explicado.

Determinar los factores que originan la úlcera, ha añadido, resulta esencial para orientar el trabajo de los profesionales que la tratan y reducir el riesgo de que vuelva a aparecer.

La experiencia de recuperar la confianza

La jornada ha concluido con el testimonio de Marta Lafuente, paciente de pie diabético, que ha relatado cómo cambió su experiencia al acceder a una unidad especializada. Según ha contado, tras una primera atención en la que se le planteó la amputación, la valoración por un equipo multidisciplinar abrió otras posibilidades de tratamiento.

«Por primera vez sentí que se estaba analizando mi caso de forma integral, buscando la mejor opción», ha recordado. Con la evolución favorable, recuperó también «la confianza en que podía mejorar».

«Me salvaron el pie y la vida», ha concluido Lafuente. Su relato ha puesto rostro a la principal reivindicación del encuentro: una atención que estudie las causas de cada herida, coordine a los profesionales implicados y facilite el acceso a equipos especializados cuando sea necesario.